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Contrato de franquicia y su incumplimiento

El contrato de franquicia era algo no regulado legalmente por una ley y se consideraba lo que se llama un contrato atípico encontrando algunas descripciones en diferentes Sentencias del Tribunal Supremo y de Jurisprudencia menor, hasta que en 2010 se reguló por un Real decreto. Anteriormente había referencias en la ley de Ordenación del Comercio Minorista, pero no un concepto expreso hasta su regulación definitiva.

El concepto de Franquicia determina que es “un contrato“ con todas las características que le son propias y que se encuentran previstas en el Código Civil (perfección, cumplimiento, vicios, etc).

Una empresa, FRANQUICIADOR, cede a otra, FRANQUICIADO, para un mercado específico y determinado, (P.ej: restauración, ventas de productos industriales, alimentarios, etc) el derecho de explotación de una Franquicia sobre un negocio o actividad mercantil que el Franquiciador venga desarrollando anteriormente, con suficiente experiencia y éxito, para comercializar sus productos.

contrato de franquicia¿Puede alguien, con sólo una marca, logo o denominación comercial, registrada en el Registro de Patentes y Marcas, otorgar una Franquicia?
Si nos atenemos a la definición legal, la respuesta es NO.

Ni tan siquiera es suficiente tener una buena idea y, además, una marca registrada.

Es preciso que el Franquiciador, además de la idea y de la marca, por muy buena que sea, debe haber experimentado suficientemente su idea o proyecto de negocio y para ello deberá haber constituido y creado un negocio o tienda, etc, en la que haya probado todos los requisitos necesarios para la instalación y desarrollo de un negocio para poder difundir a terceros los beneficios de ese negocio, de su rentabilidad, de sus costes y, por lo tanto, demostrar que lo que dice es cierto.
A eso se le llama Conocimientos técnicos o Know How y que son los que tiene que transmitir al Franquiciado. No basta comunicarlos de palabra, el Franquiciador tiene que ponerlo por escrito en lo que se llama un Manual de Operaciones” que se le debe entregar, obligatoriamente, al Franquiciado para que éste los siga y pueda realizar la explotación del negocio de acuerdo con la experiencia transmitida por el Franquiciador.

A todo esto hay que añadir una serie de obligaciones que se suelen incluir en los contratos de Franquicia y que, a grandes rasgos, obligan al:
FRANQUICIADOR:
1. Ceder el uso de la marca, rótulo o denominación comercial registrada. A esto se le llama la cesión de los derechos de Propiedad intelectual
2. Comunicar al Franquiciado unos conocimientos técnicos o saber hacer, que sean propios de la empresa y que los diferencie de otras, incluida la imagen y decoración, en su caso, de los locales
3. Prestar una asistencia al Franquiciado en lo comercial y en lo técnico, durante la vigencia del contrato.

FRANQUICIDADO
1. Pagar el canon que ha sido pactado
2. Cumplir el resto de obligaciones que se reflejan en el contrato, incluido el Manual de Operaciones

¿ Y si alguna de las partes incumple sus obligaciones?
¿Se puede dar por resuelto el contrato de franquicia de forma directa, por cualquiera de las dos partes?

En nuestro derecho, NO se admite la resolución Unilateral por voluntad de una de las partes y, quien crea que el otro ha incumplido, tendrá que acudir a los Juzgados para resolver el contrato alegando los incumplimientos que han existido del contrato para que el Juez decida la resolución, en caso de que se prueben los incumplimientos e, incluso determine la existencia de daños y perjuicios a favor de quien NO ha incumplido.

Este es el principio general, pero nada impide el que las partes en el contrato de franquicia, especifiquen que si se dan unos requisitos ( por ejemplo notificar mediante Notario el incumplimiento y dando unos días para rectificar), si no lo hace se entenderá que hay resolución unilateral permitida.

Lo mismo en cuanto al tema de la indemnización. Decir en el contrato “que la parte que incumpla responderá de los daños causados “ es algo muy inconcreto y, los Tribunales, en estos casos, dicen que habrá que probar cuáles son los daños, no los que uno quiera pedir libremente . Por eso es conveniente especificar en el contrato que, en caso de incumplimiento demostrado, deberá pagarse una cláusula penal por indemnización de los daños y estipular una cantidad en la que las dos partes estén de acuerdo. Con ello se evita que el Juzgado tenga que entrar a cuantificar los daños, ya que las partes están de acuerdo que, en caso de producirse el incumplimiento, la cantidad ya se encuentra pactada y no será objeto de valoración por parte del Juez.

En el caso de que nos dejemos llevar por “un calentón“ por el incumplimiento de la otra parte, hemos de advertir que una resolución unilateral, es decir, dejar de cumplir el contrato de franquicia porque el otro no lo cumple, puede volverse contra nosotros y ser acusados por la parte que incumple que hemos sido nosotros los que hemos resuelto unilateralmente y eso está prohibido, en general
Es importantísimo, si no queremos tener problemas posteriores, fijar de forma cuidadosa las consecuencias de los posibles incumplimientos tanto por una como por otra parte, aunque lo normal es que el Franquiciado sea la parte más débil del contrato y, en muchas ocasiones, tenga que aceptar las imposiciones del Franquiciador.

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