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El control empresarial sobre las comunicaciones

Las normativas nacionales e internacionales han venido reconociendo una serie de derechos específicos tanto a los trabajadores como a los empresarios, dentro de los cuales se encuentran “el derecho a la vida privada, intimidad e inviolabilidad de las correspondencias”.

Las últimas Sentencias dictadas en este contexto han sido muy variables, pues se trata de que los tiempos han ido evolucionando y con ello las leyes. La forma en cómo nos relacionamos a nivel personal y profesional no es la misma hace 20 años que la de hoy en día, sobre todo desde el ámbito de las nuevas tecnologías que han ido acaparando gran parte de nuestra vida. Sin embargo, el uso de estos nuevos métodos tecnológicos ha entrado en conflicto con el derecho a la vida privada, intimidad y correspondencia, lo que ha dado lugar a una serie de Sentencias con diferentes criterios por parte de los Tribunales.

Recientemente el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dictado una sentencia que guarda relación con las comunicaciones privadas de los empleados de las empresas. En esta Sentencia ha habido un cambio de opinión contrario al que se había estado aplicando desde la última Sentencia del año 2016.

Desde el año 2016, tras la publicación de la Sentencia del Tribunal Europeos de Derechos humanos ha prevalecido el principio de que el empresario tiene derecho a controlar las comunicaciones de sus empleados a través de internet y/o recursos tecnológicos que la empresa pone a disposición de sus empleados sin vulnerar los derechos fundamentales de los trabajadores, específicamente el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que ampara el secreto de las comunicaciones tanto telefónicas como por correos electrónicos y cualquier otro medio.

A partir de 5 de septiembre de 2017, comenzará a aplicarse la nueva decisión de este alto tribunal que establece que el derecho a la vida privada y a la inviolabilidad de la correspondencia se mantiene vigente, es decir, que se deben garantizar su cumplimiento, pero al mismo tiempo señala que deben contemplarse una serie de limitaciones, sobre todo porque las empresas deben tener seguridad y capacidad de reacción frente a posibles actividades fraudulentas, contrarias a la ética. Todo ello, como una medida de protección contra la deslealtad de los trabajadores hacia las empresas.

Del contenido de esta sentencia se deprende que, el empresario para poder acceder a las comunicaciones de sus trabajadores del correo electrónico de la empresa sin incurrir en ninguna violación de los derechos fundamentales que les protegen, debe respetar ciertas condiciones, como son:

– Debe informar previamente al trabajador y los representantes de los trabajadores (en su caso), de que sus correos van a ser examinados.
– La supervisión ha de ser razonable y tiene que perseguir un objetivo legítimo.
– Que los datos recogidos sean para utilizarlo en un procedimiento disciplinario.
– También si los datos recogidos son reconocidos por el trabajador como personales puede llevarse el asunto antes los tribunales a los fines de ordenar medidas de investigación y el nombramiento de un agente judicial para acceder a los datos en cuestión y grabar su contenido.

Muchos trabajadores se estarán preguntando tras este nuevo cambio de norma en que les puede afectar o favorecer, en particular aquellos que en su entorno laboral trabajan con correos electrónicos y teléfonos de la empresa.
Efectivamente, esta nueva medida al trabajador le puede favorecer, en el aspecto de que el empresario, a pesar de gozar del control empresarial para acceder a revisar los correos creados por la empresa para el entorno laboral, ha de hacerlo observando las medidas antes señaladas o de lo contrario estaría vulnerando el derecho de los trabajadores al respeto de sus comunicaciones.
Por otro lado, les perjudica porque una vez el empresario haya tenido en cuenta las reglas que le impone la sentencia puede supervisar sin más, los correos internos del entorno laboral dispuestos para los fines exclusivos de la empresa, y en caso de que se encuentre con un uso fraudulento o que al mismo tiempo ha sido utilizado para fines distintos de los perseguidos, puede utilizar dichos datos en cualquier procedimiento disciplinario.

¿Puede el trabajador ser despedido por su empresario tras ser revisado su correo electrónico de la empresa?
Como hemos estado comentando, si los resultados son considerados fraudulentos, el empresario tendría motivos suficientes para despedir disciplinariamente a un trabajador. Lo mismo sucede, cuando después de realizada la revisión del empresario de los correos de la empresa, el trabajador reconoce la utilización de dicha cuenta para fines personales o privados, lo que también puede conllevar al despido disciplinario.
Esta norma no sólo es aplicable a los correos, sino también a los teléfonos, ordenadores, fotocopiadoras, télex o fax utilizados con fines personales, privados, fraudulentos o distintos de la actividad empresarial.
A pesar de que el empresario tiene la facultad de despedir procedentemente al trabajador en aquellos casos en los que haya procedido a supervisar observando todos los requisitos fijados por los tribunales, el trabajador siempre tiene el derecho, en caso de no estar conforme con las medidas tomadas por su empresario, de acudir a los tribunales, para que sean estos quienes decidan, si efectivamente el empresario ha actuado conforme a derecho y no se extralimitado en su decisión.

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